Lamentablemente, hoy teniendo todas las libertades de las que Bastian comenta, y herramientas con las que los jóvenes de la época no contaban, no notamos que podemos llegar a ser motores de cambios en este país. Es una fortuna poder decir lo que piensas, hacer lo que quieras... pero también es nuestro deber aprovecharlo: cuantos mas quisieran poder vivir en nuestras condiciones, trabajar por mejorarlas y no pueden. El desafío es para nuestros profesores: tantos papás que no conocen ni potencian las capacidades de sus hijos, y tantos alumnos con inteligencia y energía para sacar provecho de el. Qué gusto que a través de la escritura, don Julio Reyes explore la capacidad critica de sus alumnos. Y qué gusto que nuestros jóvenes conozcan el pasado de su país, porque son ellos quienes construyen el futuro del mismo.
Es muy noble tu acción Bastian, existen personas que siguen olvidando el pasado crudo de nuestra sociedad. Seguimos construyendo política y modelos económicos que privan de libertad a los individuos. Somos el fruto de un sistema económico opresor, los famosos chicago-boys experimentaron con nosotros el imperante modelo económico neoliberal (precursores en latinoamerica, somos afortunados). El neoliberalismo actual, y el neopositivismo se construyen sobre la producción de recursos, de conocimiento, de utilidades; pero dejan de lado las libertades y derechos de los individuos. La construcción de la sociedad no es el fruto de la hiperefectividad, sino un constructo entre individuos que pretenden empatizar entre pares. Somos el fruto de una cruda dictadura; tanto la economía, como las desigualdades sociales, como la educación, como muchos otros factores. La juventud debe con jóvenes como tú, ser un agente activo de cambio. Suerte Bastian
Te felicito Bastian, porque es un tema que se tiende a olvidar ,ya que no lo vivimos, pero es cosa de mirar para al lado y darse cuenta que fue la realidad (y lo sigue siendo) para todas las personas que tuvieron que sobrevivir a ese periodo. Resalto la palabra sobrevivir porque es eso lo que hicieron, pelearon y no se rindieron, algunos no lograron ver el fruto de su sacrificio, pero acabamos una dictadura por voto popular. Creo que es precisamente ese hecho el que hay que discutir hoy, ya que hemos llegado a niveles altos de abstinencia, siendo que fue precisamente el voto gracias al cual pudimos superar un periodo de represión en Chile. Creo que mas jóvenes deberían investigar y preguntarle a sus familiares, debería ser un tema recurrente en las comidas y discusiones familiares, para así poder apreciar lo que tenemos y saber aprovecharlo.
Grande Bastian! Increíble cómo mediante pequeños movimientos los jóvenes de esa época lograron restaurar la democracia. Da para pensar en el poder que tenemos para realizar cambios en la sociedad, y cambios importantes. Muchas de las oportunidades que tenemos hoy no son aprovechadas, es mucho más cómodo sólo reclamar por lo que creemos está mal, pero son pocos los que toman la iniciativa de realmente mejorar las cosas. Muchas gracias por compartir esto, te felicito.
Sin lugar a dudas, el proceso vivido por los jóvenes de los ’80 no fue para nada fácil. Así es como se pone de manifiesto en este artículo, ya que la idea principal que este sostiene es la explicación de tal dificultad, la cual corresponde a que la ‘juventud en dichos años era fuertemente reprimida’, dado el sistema dictatorial que había en el poder. Para explicar y profundizar en este planteamiento, se utilizan tres tipos de fuentes: oral, iconográfica y bibliográfica. La primera de ellas [oral], corresponde al testimonio de un individuo (Francisco Estay), la cual considero adecuada para hacer ver y presentar la opinión que se sabe muchos jóvenes compartían producto del descontento generado por la represión, expresado como “…lo que sentían el grueso de los jóvenes…”; por lo que el uso de esta fuente es apropiado debido a que representa a la mayoría y no a una porción reducida del país. El segundo apoyo al que se recurrió, fue a una fuente iconográfica, en la cual se puede apreciar a un grupo de estudiantes siendo reprimidos por las fuerzas armadas en una manifestación, de lo que puede desprenderse una relación con el primer párrafo del artículo, en el que se dice “La vida (…) de los ’80 era muy distinta (…) porque el sistema que gobernaba en ese período, no permitía que la juventud se expresara libremente…”, ya que se alude a los gobernantes de aquel entonces: los militares, los cuales forman parte de las fuerzas armadas; por lo que ambos aspectos se complementan entre sí. La tercera fuente empleada [bibliográfica], se profundiza bien debido a que en ella se dice que durante los años ’80 los jóvenes van a llevar a cabo una rebelión para expresar su sentir por medio de variados métodos de organización, y posteriormente se ejemplifica nombrando a aquellos métodos de los que se habla, tales como: marchas de hambre, protestas, participaciones en centros juveniles, por indicar sólo algunos de ellos. Por otro lado, según mi punto de vista, pienso que podría haberse descrito mayormente qué era exactamente lo que quería lograr la juventud posterior al término de la represión a la libre expresión; porque si bien conocemos que uno de sus mayores deseos era acabar con ella, no se expone claramente cuál era el Chile con que los jóvenes soñaban, es decir, sus nuevas características, si pretendían cambiar la Constitución, etc.; aunque es aceptable la ausencia de esta información dada la corta extensión solicitada para el escrito. Paralelamente, creo que lo más interesante del texto es el testimonio incorporado, ya que considero que la mejor forma de conocer lo ocurrido en aquel entonces es a través de una fuente directa: alguien que lo vivió en primera persona y que sufrió la represión por sí mismo, junto al resto de efectos que la dictadura trajo consigo. Finalmente, para cerrar el comentario, teniendo en cuenta lo mencionado anteriormente además del contenido del artículo, cabe destacar que es importante conocer la realidad que tenía lugar antiguamente en Chile, para así tomar consciencia de que somos personas dichosas ya que vivimos en un país que ha progresado bastante en términos de democracia, lo cual es posible observar con el simple hecho de que actualmente es factible expresar tanto pensamientos, como opiniones e inquietudes sin ser castigado, a diferencia de cómo ocurría en los ’80. Es difícil imaginarse una manera para haberse manifestado, y mucho más lo fue el acto mismo, ya que como se dice habitualmente el motor del cambio son los jóvenes, pero bajo el gobierno dictatorial, ni siquiera este motor era capaz de funcionar óptimamente; pues si bien la voluntad de ellos estaba con la transformación, no les era permitido convertir sus ideales en acciones: es a esta idea a la que apunta el título “querer y no poder”.
Lamentablemente, hoy teniendo todas las libertades de las que Bastian comenta, y herramientas con las que los jóvenes de la época no contaban, no notamos que podemos llegar a ser motores de cambios en este país.
ResponderEliminarEs una fortuna poder decir lo que piensas, hacer lo que quieras... pero también es nuestro deber aprovecharlo: cuantos mas quisieran poder vivir en nuestras condiciones, trabajar por mejorarlas y no pueden.
El desafío es para nuestros profesores: tantos papás que no conocen ni potencian las capacidades de sus hijos, y tantos alumnos con inteligencia y energía para sacar provecho de el.
Qué gusto que a través de la escritura, don Julio Reyes explore la capacidad critica de sus alumnos. Y qué gusto que nuestros jóvenes conozcan el pasado de su país, porque son ellos quienes construyen el futuro del mismo.
Es muy noble tu acción Bastian, existen personas que siguen olvidando el pasado crudo de nuestra sociedad. Seguimos construyendo política y modelos económicos que privan de libertad a los individuos. Somos el fruto de un sistema económico opresor, los famosos chicago-boys experimentaron con nosotros el imperante modelo económico neoliberal (precursores en latinoamerica, somos afortunados). El neoliberalismo actual, y el neopositivismo se construyen sobre la producción de recursos, de conocimiento, de utilidades; pero dejan de lado las libertades y derechos de los individuos. La construcción de la sociedad no es el fruto de la hiperefectividad, sino un constructo entre individuos que pretenden empatizar entre pares. Somos el fruto de una cruda dictadura; tanto la economía, como las desigualdades sociales, como la educación, como muchos otros factores. La juventud debe con jóvenes como tú, ser un agente activo de cambio.
ResponderEliminarSuerte Bastian
Te felicito Bastian, porque es un tema que se tiende a olvidar ,ya que no lo vivimos, pero es cosa de mirar para al lado y darse cuenta que fue la realidad (y lo sigue siendo) para todas las personas que tuvieron que sobrevivir a ese periodo. Resalto la palabra sobrevivir porque es eso lo que hicieron, pelearon y no se rindieron, algunos no lograron ver el fruto de su sacrificio, pero acabamos una dictadura por voto popular. Creo que es precisamente ese hecho el que hay que discutir hoy, ya que hemos llegado a niveles altos de abstinencia, siendo que fue precisamente el voto gracias al cual pudimos superar un periodo de represión en Chile.
ResponderEliminarCreo que mas jóvenes deberían investigar y preguntarle a sus familiares, debería ser un tema recurrente en las comidas y discusiones familiares, para así poder apreciar lo que tenemos y saber aprovecharlo.
Grande Bastian! Increíble cómo mediante pequeños movimientos los jóvenes de esa época lograron restaurar la democracia. Da para pensar en el poder que tenemos para realizar cambios en la sociedad, y cambios importantes. Muchas de las oportunidades que tenemos hoy no son aprovechadas, es mucho más cómodo sólo reclamar por lo que creemos está mal, pero son pocos los que toman la iniciativa de realmente mejorar las cosas. Muchas gracias por compartir esto, te felicito.
ResponderEliminar“Querer y no poder”
ResponderEliminarSin lugar a dudas, el proceso vivido por los jóvenes de los ’80 no fue para nada fácil. Así es como se pone de manifiesto en este artículo, ya que la idea principal que este sostiene es la explicación de tal dificultad, la cual corresponde a que la ‘juventud en dichos años era fuertemente reprimida’, dado el sistema dictatorial que había en el poder.
Para explicar y profundizar en este planteamiento, se utilizan tres tipos de fuentes: oral, iconográfica y bibliográfica. La primera de ellas [oral], corresponde al testimonio de un individuo (Francisco Estay), la cual considero adecuada para hacer ver y presentar la opinión que se sabe muchos jóvenes compartían producto del descontento generado por la represión, expresado como “…lo que sentían el grueso de los jóvenes…”; por lo que el uso de esta fuente es apropiado debido a que representa a la mayoría y no a una porción reducida del país.
El segundo apoyo al que se recurrió, fue a una fuente iconográfica, en la cual se puede apreciar a un grupo de estudiantes siendo reprimidos por las fuerzas armadas en una manifestación, de lo que puede desprenderse una relación con el primer párrafo del artículo, en el que se dice “La vida (…) de los ’80 era muy distinta (…) porque el sistema que gobernaba en ese período, no permitía que la juventud se expresara libremente…”, ya que se alude a los gobernantes de aquel entonces: los militares, los cuales forman parte de las fuerzas armadas; por lo que ambos aspectos se complementan entre sí.
La tercera fuente empleada [bibliográfica], se profundiza bien debido a que en ella se dice que durante los años ’80 los jóvenes van a llevar a cabo una rebelión para expresar su sentir por medio de variados métodos de organización, y posteriormente se ejemplifica nombrando a aquellos métodos de los que se habla, tales como: marchas de hambre, protestas, participaciones en centros juveniles, por indicar sólo algunos de ellos.
Por otro lado, según mi punto de vista, pienso que podría haberse descrito mayormente qué era exactamente lo que quería lograr la juventud posterior al término de la represión a la libre expresión; porque si bien conocemos que uno de sus mayores deseos era acabar con ella, no se expone claramente cuál era el Chile con que los jóvenes soñaban, es decir, sus nuevas características, si pretendían cambiar la Constitución, etc.; aunque es aceptable la ausencia de esta información dada la corta extensión solicitada para el escrito.
Paralelamente, creo que lo más interesante del texto es el testimonio incorporado, ya que considero que la mejor forma de conocer lo ocurrido en aquel entonces es a través de una fuente directa: alguien que lo vivió en primera persona y que sufrió la represión por sí mismo, junto al resto de efectos que la dictadura trajo consigo.
Finalmente, para cerrar el comentario, teniendo en cuenta lo mencionado anteriormente además del contenido del artículo, cabe destacar que es importante conocer la realidad que tenía lugar antiguamente en Chile, para así tomar consciencia de que somos personas dichosas ya que vivimos en un país que ha progresado bastante en términos de democracia, lo cual es posible observar con el simple hecho de que actualmente es factible expresar tanto pensamientos, como opiniones e inquietudes sin ser castigado, a diferencia de cómo ocurría en los ’80. Es difícil imaginarse una manera para haberse manifestado, y mucho más lo fue el acto mismo, ya que como se dice habitualmente el motor del cambio son los jóvenes, pero bajo el gobierno dictatorial, ni siquiera este motor era capaz de funcionar óptimamente; pues si bien la voluntad de ellos estaba con la transformación, no les era permitido convertir sus ideales en acciones: es a esta idea a la que apunta el título “querer y no poder”.
Sebastián Prieto